#ElPerúQueQueremos

Los hijos del Inkaria

Crónica por Piero Ramos Rasmussen

Publicado: 2014-08-04


Oh mil cosas para que te fueras

mi china rock mi

virgen pop

Se han terminado las cervezas

Domingo de Ramos


Dan las tres de la mañana y en cada resquicio de mi habitación sobrevuela el aroma del Inkaria. Embriagado del chuchuhuasi, de la uña de gato y de las más de 20 yerbas que constituyen esta bebida espirituosa, bulle desde mi cuerpo tantos recuerdos vívidos, como truenos furibundos. En esta garganta se diluye el pan seco del gran poeta cusqueño Raúl Brozovich con este verso "La poesía es apenas un sueño errante". Y es que erramos todo el tiempo, sin rumbo, a perdernos y olvidarnos, a morir de poesía.

Tomo los papeles del Festival Caravana de Poesía, organizado por Durazno Sangrando y Grupo Parasomnia, y me provoca una melancolía que no está invitada a esta mesa, pero que siempre está aunque no muestre sus ojos de pantera. Porque este mes de banderas y posiciones políticas, la poesía se ha detenido para unificar los puentes que la palabra permite. Hablando se entiende la gente, me decía la Mamama.

¿Multiculturalismo? ¿Sionismo? ¿Feminismo y patriarcado? No, gracias. En Cusco no ronda el espíritu del miedo que invade a cuantos caminan estas calles limeñas labradas de extravío y suciedad. En esta casa he escuchado el gemido del aire sombrear las rocas y he aspirado el vaho de un sexo con sabor a río bañando este campo de incontables cuerpos. Vi la pugna de dos gallos de oro entre festines de ron, donde el insulto más fuerte era un halago para el otro:
- “Yo gané el Copé de oro antes que tú”
- “Yo lo gané dos veces”.

La primera semana de viaje perdí la voz. Aún toso como perro, pero al cangrejo lo llevo en la espalda. No puedo echarle la culpa a nadie de los excesos, menos a mis queridos poetas. En cambio sí puedo agradecer intensamente. Y es que Efraín Altamirano, Gonzalo Toledo, Renzo Brusco, Lena Orduña Vega, Fiorella Terrazas, Mirtha Pecho, Ricardo Corcuera, Willni Dávalos, Aleyda Cárdenas, Clarisse Cárdenas, Pavel Ugarte, Soledad Aráoz, Fernando Reverter, Eduardo Cabezudo, Gálax Ordoñez, Ítalo Passano, Mari Nakazaki, Franco Osorio, Edwin Chávez, Paul Forsyh, Francisco León, José Boris Arrunátegui, Óscar Limache, Domingo de Ramos, entre una amalgama de poetas limeños, arequipeños y cusqueños formaron un núcleo de brazos como hidras envolventes donde la poesía doblegó a la libertad y la hizo suya.

Y es que el poema tiene la misión de matar. Matar al padre, quemar su mensaje y que todos se olviden de él. Esa es nuestra labor para que el mensaje llegue a la trascendencia. Irrenunciable marca de Caín. No sé cuántos poemas quedarán huérfanos después de esta Caravana o cuántos huérfanos buscarán un corrector de estilo. No sé si compartiremos el dolor por nuestros niños muertos en las calles del mundo o cada uno seguirá viviendo el duelo íntimo de ensimismarse. Pero se ha leído. Brillantes poetas ante caras nuevas y voces maduras, rostros jóvenes y jóvenes que casi estamos rancios, mujeres bellísimas como los tímpanos de la Compañía de Jesús.

Los días de la Caravana fueron días de transgresión. Palestina ardía, el Congreso extendía y bifurcaba sus cloacas, el ministro de economía y la esposa del Presidente promulgaban un nuevo paquetazo. Eran días normales para la raza humana. Pero nosotros lo vimos desde otra perspectiva. El primer día escapamos de la ciudad con los espías rusos, que sólo hablaban de mujeres y armas tecnológicas – se preparaban para el exterminio- y entre humaredas de mapacho nos sumergimos en el laberinto rojo de placer que ofrecía el "San Tutti". Nunca me sentí tan montaña. El sexo en altura fortalece los pulmones y te vuelves sólido, creces, miras distinto antes de volver a morder el cuello de tu amante. ¿Cómo se llamará aquella chica del burdel? ¿Será de Tarapoto o de Puerto Maldonado? Qué sé yo.

Tengo que incidir y agradecer por la mano de obra feliz y esclava, todos nosotros comunistas por una noche, porque el trabajo de pegar afiches y volantear fue arduo y contundente. Caminamos lo que pudieron nuestras suelas, hasta las 4 am. y tuvimos que enfrentar a un policía ebrio. Siempre la policía: Hasta cuando de poesía se trata, viene la policía.

Pero qué es la vida sin sorpresas ni cambios de planes ni asuntos que se resuelven con paciencia. Tan pronto cuando el granizo pintó de blanco la noche, estábamos comenzando el 1er Festival Caravana de Poesía: Lima - Cusco.

EL DÍA 24 DE JULIO

Arrancamos en el Sipas Wayna, una casa taller que se resiste al boom arquitectónico y donde nos rodeamos de gente amable. Recitaron poetas cusqueños y limeños, además hubo una intervención musical del genial Lalo Salazar. Hubo quienes se dieron empujones por el micrófono libre y aparecieron personajes entrañables como el K'illin, nombre quechua para el cernícalo. Jamás vi a nadie recitar a Alejandro Romualdo de manera tan excelsa, dramática y sufrida. Hasta ahora recuero el grito: “!Y no podrán matarlo!” - con los ojos henchidos, la pelada calva y los puños en alto.

Llegada la noche llegamos al Laggart Café, cerca de la iglesia de San Blas, donde los colectivos lograron reunir una inmensidad de personas de distintas nacionalidades, entrelazados por la poesía. Lalo Salazar, con una mano en la guitarra y otra en el corazón conmovió a la multitud. Además, el grupo de acid rock peruano “Lo Ultraterrestre” sorprendió con un acústico a quienes gozan de los versos violentos y el espectáculo.

Lo que vino después de aquella noche se quedará como un cuadro en la pared de mi memoria. 

EL DÍA 25

Resucitamos dispuestos a asistir al taller de poesía de Paul Forsyth y al taller Cartonero a cargo de Óscar Limache y Alfredo Ruiz (Amotape Editores) en la escuela de Bellas Artes del Cusco. Mi amigo Mike, apasionado de los fierros, la velocidad y las musas de látigo y cuero negro, mi hermano Mike, me hizo recordar: “Piero, de niños conversábamos sin beber alcohol y lo pasábamos bien”. Una buena reflexión que viene al caso, porque no se necesitó beber una gota de pisco para disfrutar del arte de Paul ni de Óscar ni de Alfredo. 

Pero en el planetario, al llegar el frío como un cuchillo afilado aplastando nuestros cuellos, como millones de flechas punzando el interior, abrimos las botellas de Inkaria y volvimos a recitar. “Megáfono libre” se escuchaba, así como también los estribillos de una canción del punk, “Policía de mierda”.

LLEGADO EL DÍA DE MÁXIMA CONCENTRACIÓN

En el Cofrecito, la olla de chicha fue destapada. Preparada por los integrantes de la Caravana y guiados por los conocimientos del maestro Edwin Chávez y del Wambrillo, nos dejamos arrastrar por los ritos y fortificamos el licor de los ancestros chacchando, fumando, conversando y bebiendo. Aquella noche recitó la poeta del fuego. La temática fue la chicha de jora y comí embutidos baratos y deliciosos sin sentirme un consumista de los que afloran y encarecen la ciudad. Y todo fluyó hasta que la tristeza nos alcanzó y nos mostró su cara pálida y siniestra. El Wambrillo fue atropellado. Dicen que estará bien. Yo no lo volví a ver. Cuando trabajé a su lado, el Wambri parecía un guerrero, un miembro de los salvatruchas, un sobreviviente del averno. Y como todo sobreviviente quedarás eternizado en las líneas de quienes te conocieron, querido Wambri.

TERMINADA LA CARAVANA

Enrumbamos al valle sagrado de Urubamba. Que la miel se quede en el paladar, pero si viajan a Cusco pasen por el Cofrecito, donde reside el maestro Edwin Chávez, digno hombre y muy listo. De la poeta del fuego hay grandes historias acerca de cómo bautizó la ciudad y cuanta pasión despertó en sus cofrades hermanos. Del Wambri aún no tengo noticias. Y sobre las caravanas venideras, pues se han formado planes que ojalá queden en lo más hondo de nuestras concavidades hasta el momento de oficializarlas, mano a mano, con amor fraternal. Andar desnudando lo preciado por todas partes es inútil. Y es que si le cuentas a alguien tus secretos, alguno de los dioses se interpondrá en tu camino.



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Festival Caravana de Poesía

Durazno Sangrando y Grupo Parasomnia unen sus fuerzas para crear un puente de poesía entre Lima y Cusco. Del 16 al 26 de julio.


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FESTIVAL CARAVANA DE POESÍA / Lima - Cusco

Durazno Sangrando y Grupo Parasomnia unen sus fuerzas para crear un puente de poesía entre Lima y Cusco. Del 16 al 26 de julio.